Wednesday, September 30, 2020

Devocional CPTLN — Todos los huevos en una cesta


Todos los huevos en una cesta

Aunque también yo tengo de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: fui circuncidado al octavo día, y soy del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín; soy hebreo de hebreos y, en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que se basa en la ley, irreprensible. Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida, por amor de Cristo. Y a decir verdad, incluso estimo todo como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por su amor lo he perdido todo, y lo veo como basura, para ganar a Cristo y ser hallado en él, no por tener mi propia justicia, que viene por la ley, sino por tener la justicia que es de Dios y que viene por la fe, la fe en Cristo; a fin de conocer a Cristo y el poder de su resurrección, y de participar de sus padecimientos, para llegar a ser semejante a él en su muerte, si es que de alguna manera llego a la resurrección de entre los muertos. No es que ya lo haya alcanzado, ni que ya sea perfecto, sino que sigo adelante, por ver si logro alcanzar aquello para lo cual fui también alcanzado por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado ya; pero una cosa sí hago: me olvido ciertamente de lo que ha quedado atrás, y me extiendo hacia lo que está adelante; ¡prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús!

Cuanto mayor me hago, más apuesto por Jesús. Para usar el viejo proverbio, estoy poniendo todos mis huevos en su cesta y estoy empezando a ver cuán importante es eso. Las apuestas son cada vez mayores. También amaba y confiaba en Jesús cuando era más joven; pero ahora estoy empezando a ver morir a amigos y familiares, algunos de ellos más jóvenes que yo. Yo misma me estoy volviendo cada vez más discapacitada. Estoy viendo a mi hijo crecer y mudarse a un mundo que parece cada vez más peligroso. A medida que las cosas se vuelven más oscuras, me resulta más claro lo importante que es dónde pongo mi confianza. ¿Qué cesta va a proteger estos preciosos huevos míos?

Pablo tenía muchas cestas para elegir: su ascendencia entre el "pueblo escogido" de Dios; su celo religioso; su educación de alto nivel; su conciencia limpia, por lo que podría haber hecho lo que muchos de nosotros hacemos: poner uno o dos huevos en cada cesta, para así minimizar la pérdida si una cesta se caía. Pero no lo hizo. En cambio, puso todos sus huevos en la cesta de Jesús; le apostó todo a Jesús, sin retener nada, y confió en que Jesús no lo defraudaría.

Quizás tú también tengas muchas cestas para elegir. ¿Tienes fortuna? Esa es una cesta. ¿Haces ejercicio y te alimentas bien? Esa es otra cesta. Luego están cosas como amigos y familiares, educación, buen gobierno, trabajo duro y ahorros.

Contra todo esto, Pablo nos insta a poner nuestros huevos en la cesta de Jesús. No es que las otras cosas no sean buenas, pero no son ni eternas, ni completamente confiables. Solo Jesús lo es. Solo Jesús te ama lo suficiente como para dar Su vida en la cruz por ti, para resucitar de entre los muertos por ti y para prometer compartir Su vida eterna contigo. Solo Jesús estará contigo en todo momento, no importa cuán profunda sea la oscuridad, no importa cuán fuerte sea la tormenta. Porque él es tu Salvador.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a aferrarme a ti, porque tú me aferras con amor. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
* ¿En qué cesta estás más tentado a depositar tu confianza?

* ¿Cómo puedes saber en qué estás realmente confiando?
© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones. Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.
Cuanto mayor me hago, más apuesto por Jesús.

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