Thursday, July 2, 2020

Devocional CPTLN del 02 de julio de 2020 - Un yugo bienvenido


ALIMENTO DIARIO

Un yugo bienvenido

02 de Julio de 2020

En ese momento, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque estas cosas las escondiste de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. El Padre me ha entregado todas las cosas, y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma; 30 porque mi yugo es fácil, y mi carga es liviana.»

¡Jesús no se anda con vueltas! Aunque tenía seguidores devotos que confiaban fielmente en cada una de sus palabras, constantemente se encontraba con otros que estaban espiritualmente ciegos, o peor, abiertamente antagónicos a él y a su mensaje.

Por ejemplo, antes de decir las palabras del texto para hoy, les dijo a las multitudes que lo seguían que eran como niños tontos, que no saben qué pensar de las cosas que ven. No entendieron a Juan el Bautista y lo etiquetaron como poseído por un demonio; no comprendieron a Jesús y lo llamaron glotón y borracho (ver Mateo 11:16-19). Y para las ciudades donde realizó algunas de sus obras más poderosas: Corazín, Betsaida y especialmente Capernaúm, tuvo palabras de fuego por la ignorancia de su corazón de piedra: "Por tanto les digo que, en el día del juicio, el castigo para Sodoma será más tolerable que para ti" (Mateo 11:24).

Y luego da un respiro de su dura reprimenda: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque estas cosas las escondiste de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños" (Mateo 11:25). Nuevamente Jesús va directo al grano. No le interesan las cosas que tenemos para ofrecer; él solo quiere nuestra rendición. En lugar de acercarnos a Dios con todas las respuestas debemos acudir a Él con las manos vacías, deseando todo lo que Él tiene para ofrecer, así como lo haría un mendigo o un niño.

¡Pero qué difícil puede ser esto! Al igual que los escribas y fariseos "sabios y comprensivos", nosotros también podemos sobrestimarnos, pensando poseemos algún bien del cual Dios no puede prescindir, olvidando que hasta nuestro mejor esfuerzo es poco más que trapos sucios delante de Él. "Todos nosotros estamos llenos de impureza; todos nuestros actos de justicia son como un trapo lleno de inmundicia. Todos nosotros somos como hojas caídas; ¡nuestras maldades nos arrastran como el viento!" (Isaías 64:6).

Sin embargo, a pesar de todas nuestras fallas, Dios no ha terminado con nosotros. Él nos ama y quiere hacernos nuevos (ver 2 Corintios 5:17) para que permanezcamos como hijos ante nuestro Padre, confiando en su Hijo para la salvación que nos ha ganado en la cruz.

ORACIÓN: Padre celestial, enséñanos a escuchar las palabras de Jesús y a seguirlo de cerca. En su nombre oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:
* ¿Qué significa para ti aprender de Jesús y tomar su yugo?

* ¿En qué momentos tu ego o intelecto se interponen en tu camino de fe? ¿Qué puedes hacer para que tu fe sea simple como la de un niño?
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¿Qué significa para ti aprender de Jesús y tomar su yugo?

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