Friday, February 14, 2020

CPTLN devocional del 14 de febrero de 2020 - A prueba de todo


ALIMENTO DIARIO

A prueba de todo

14 de Febrero de 2020

Ese mismo día, al caer la noche, Jesús les dijo a sus discípulos: «Pasemos al otro lado.» Despidió a la multitud, y partieron con él en la barca donde estaba. También otras barcas lo acompañaron. Pero se levantó una gran tempestad con vientos, y de tal manera las olas azotaban la barca, que ésta estaba por inundarse. Jesús estaba en la popa, y dormía sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron: «¡Maestro! ¿Acaso no te importa que estamos por naufragar?» Jesús se levantó y reprendió al viento, y dijo a las aguas: «¡Silencio! ¡A callar!» Y el viento se calmó, y todo quedó en completa calma. A sus discípulos les dijo: «¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Cómo es que no tienen fe?» Ellos estaban muy asustados, y se decían unos a otros: «¿Quién es éste, que hasta el viento y las aguas lo obedecen?»

Navegar con Jesús y sus discípulos no siempre es fácil.

De hecho, rara vez te encuentras con un creyente que pueda decir honestamente que su vida no ha tenido truenos, relámpagos, viento u olas. A menudo, y sin previo aviso, esas tormentas de vida llegan a la proa de nuestra barca, y podemos llegar a tener miedo.

Aun así, como muestra nuestro texto de hoy, cuando Jesús está con nosotros no debemos tenerle miedo ni al viento ni a las olas. El que dio su vida para salvar nuestras almas no se olvidará de nuestros cuerpos. Por eso estoy convencido de que, con la fe dada por el Espíritu Santo, sé que ni siquiera las olas más peligrosas pueden hundirme, ahogarme o tragarme.

Quizás te preguntes por qué Dios permite que lleguen tormentas. Sin duda eso es lo que sintieron los discípulos en su pequeño bote. Todo lo que puedo decirte es lo que dice la Escritura: estas pruebas y desafíos nos hacen, de alguna manera, más maduros, más resistentes a las tormentas de la vida. Aunque no lo parezca en ese momento, las pruebas son parte de la providencia, instrucción y bendición de Dios. Una prueba y un desafío pueden, de alguna manera, hacernos más maduros.

Eso es lo que José del Antiguo Testamento le dijo a sus hermanos que, años antes, lo habían vendido como esclavo. Aunque José podría haber sido un hombre amargado por las tormentas que había enfrentado, les explicó: "Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios cambió todo para bien, para hacer lo que hoy vemos, que es darle vida a mucha gente" (Génesis 50:20).

Es por eso que hoy te animo, en cualquier problema que estés enfrentando, a mantenerte firme en tu fe. Cree que Jesús enviará a su Espíritu Santo para llevarte a través de cada mala situación. Si lo crees, encontrarás que las tormentas no solo te ponen a prueba, sino que también te bendicen, ya que Dios trabaja a través de ellas y te forma según su divina misericordia y gracia.

ORACIÓN: Señor, concédenos una fe que nos enseñe a estar contentos en cualquier situación o tormenta en la que nos encontremos. En el nombre de Jesús. Amén.

Nam Sang Joon, LHM Corea del Sur

Para reflexionar:
  1. «¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Cómo es que no tienen fe?» Jesús le preguntó a sus discípulos. ¿Cuán a menudo te haces esas preguntas?
  2. ¿Qué prácticas te ayudan a fortalecer tu fe?

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones. Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.
«¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Cómo es que no tienen fe?» Jesús le preguntó a sus discípulos. ¿Cuán a menudo te haces esas preguntas?

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