Monday, January 7, 2019

Un dia a la Vez - Siempre aprendemos del pasado


Siempre aprendemos del pasado

Señor, hazme conocer tus caminos [...] olvida los pecados y transgresiones que cometí en mi juventud. Acuérdate de mí según tu gran amor, porque tú, Señor, eres bueno.

Cuando me pongo a pensar en mi vida antes de Cristo, reflexiono en lo mismo: ¡Qué lástima que no lo conocí antes! ¡De cuántas cosas me hubiera guardado! Sobre todo, analizo mi juventud. A pesar de que fui una chica sana y de que nunca tuve experiencias con las drogas, Dios me guardó de no cometer muchas locuras. Sin embargo, fui muy inquieta en lo emocional y terminé casándome sin estar enamorada siquiera.

A los veintiún años, ya tenía entre mis brazos a mi primera princesa, Naty. Aunque fue una bendición, cambió mi vida por completo. Dejé muchas cosas de mi juventud sin concluir y estudios sin terminar. De una manera drástica, empecé una vida llena de responsabilidades. Todos estos ajustes coincidieron con mi llegada a los Estados Unidos con una bebé de cuatro meses, un país extraño y sin saber el idioma. Con todo, aprendí mucho y, lo más importante, maduré.

Quizá tú estás leyendo esta pequeña historia y recuerdas lo que vives hoy. Quiero que sepas que Dios te permite vivir cada experiencia para enseñarte muchas cosas y para que aprendamos a verlo en cada circunstancia de nuestra vida. Recuerda que Dios te ayuda en todo momento… ¡si tú se lo permites!

Un Día a la Vez Copyright © by Claudia Pinzón
Cuando me pongo a pensar en mi vida antes de Cristo, reflexiono en lo mismo: ¡Qué lástima que no lo conocí antes!

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